miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Y las orejas del lobo?



Un día vendrá el ladrón de los ladrones y se avergonzará:
aquí ya no queda nada
todo lo hemos subastado en el mercado de los días
y nos hemos quedado sin blanca
en blanco
sin eso de que el negro da contraste

que si digo ven, es fuego
que si vete, miento
que no queda nada
menos tiempo
que la memoria dice invento
y a veces también que siento hormigas en los pies
y migrañas en los dedos
que de tanto juntarse andan ciegos

con el ruido del motor ardiendo
y los rebeldes con causa revueltos

vaya sinfonía del caos
que no encuentra hilo
ni filo
para su enredo

lunes, 26 de abril de 2010

La soledad es una enfermedad de la piel, Jesús Jiménez Domínguez

Fue hace un año, en una plaza de la ciudad condal, repleta de niños con piernas como lazos al viento, ancianos que admiran la juventud y sus recuerdos de infancia que más que tristes son una caja de zapatos olvidada debajo de la cama.

Una quería salir de allá, al bar de la esquina, a la otra acera, a cualquier otra parte del lado de otra parte. Y una voz le dijo, reformulando lo que alguien dijo antes, como suele ocurrir cuando se quiere tranquilizar una mente sentida como única: "Podrás huir pero siempre te acompañará la piel."

Y llega este poema y lo dice de nuevo mientras veo cómo una serpiente atraviesa la carretera y se deja la piel en el hormigón de calor inhumano:

[La soledad es una enfermedad de la piel]

De noche silban los imanes de la destrucción.
El mismo viento que hoy nos arranca de raíz
nos cose con dobble hilo al viento de mañana.
Somos manchas minúsculas bajo el tachón de la noche.
La ciudad donde caminamos es un zapato que aprieta demasiado.
Un aire sin cielo nos delata,
nos viste para la desparición.
Perdidos para siempre los planos del hombre
uno a uno se van cerrando todos los poros.
nos hacemos impermeables en la soledad:
dentro de la piel no viaja nadie;
fuera de la piel, nadie nos ve pasar.

(Jesús Jiménez Domínguez, Fundido en negro)

Gracias Jesús,
gracias serpiente nómada.

miércoles, 7 de abril de 2010

La vuelta de viaje que casi no vuelve

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Interstate, Neil Young.

La vuelta del viaje que casi no vuelve
es la melodía de una huelga neuronal,
el escalofrío táctil de una mano amputada
la canción de la vida en una nana sideral.

El sueño antes del sueño
y la voz de todos los monstruos
que han aprendido a llorar
y lloran
por vez primera.

Todo lo que quedó en medio y bascula,
la etiqueta que partió la realidad:
Inter-estate,
o no te marches nunca.


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jueves, 25 de marzo de 2010

Todo poema es ...

Todo poema es la historia de un encuentro
y el encuentro de una historia.

Por eso es tan fácil que uno se pierda a menudo.


LOS BUENOS

He conocido a los buenos
demonios de mil y un vientos
a los donantes cadavéricos
a sus muertos

a la bala que crece en la nuca
y mancha el periódico del día
rojo de tanto amor y deudas
todo el odio del acto consumado

He querido decir que no queda nada
y sigo en todo
que me enciendo de noche
como los neones de esta ciudad
que devoran drogas sin nombre
y otros yonkis sin brazos

He visto a los buenos
a los rebeldes de anestesia
con los ojos hinchados
y un gotero en cada apuesta


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viernes, 12 de marzo de 2010

Proyecto: Effet Ampoule

En estos días trabajo traduciendo a doce poetas guatemaltecos para un proyecto,
aquí en el Monte de Marsancio. Lo primer, traducir, lo segundo, recitar en ciertos puntos de estas antiguas marismas con zancos.
El proyecto, Effet Ampoule, que empezaremos con una plantación al borde de un lago con ranas a tres patas (y no es güasa) de bombillas.

Aquí dejo un poema del fantástico Wingston Gonzáles.

[respuesta del viejo Rulfo desde una película de Clint Eastwood]

el insomnio oye a los ciudadanos tras el impulso del hambre
el insomnio oye y todas las vírgenes
son imaginarias y todas, todas nacimos prostituidas

como de otro bar de frontera
mi macha existencia puede o no puede
toparse con los muros

todas las vírgenes son imaginarias


todas
por eso rocío no era cielo empantanado
mas quién dijo que rocío no era una ciudad sino una bestia

o una cárcel
o una matrona
o una adoradora

y quién dijo quién era quién
si hemos visto el siglo en la casa herida y la locura
es sólo y menos que una leyenda que suele sonreír

como virgen de concurso de belleza

como nada

pero si

al ir de fiesta desde el mar
el fútbol y las estrellas exóticas
nos rompen las piernas.

viernes, 19 de febrero de 2010

Caput, capitis, cabeza?




Enredando las partículas amargas,
haciendo desaparecer la inminente claustrofobia,
me despierto con palmadas de fragancia creciente.
Al ver la difuminación de color pastel,
penetro en el día con fuerza pacifista
pero se me van los ojos a la puerta de casa
y allá esperan

Me agarro a la suela de los zapatos
o a la de los zapateros, esos que saltan
y no se mojan
publicados en la portada de un libro,
para percibir la estabilidad de un capitel
-del latín capitis, cabeza, ¿capitto?-
flexible y acolchado,
cuya dignidad se aferra al reflejo
del astro incandescente, sol, sal, Sol

Caliente, imponente,
vértigo acechando sobre la insalubridad terráquea.

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martes, 2 de febrero de 2010

Se ruega no acabar con la Antártida, y ponerse un sombrero




LLevo cabezas dándole vueltas a los días:
vuelta y vuelta de estar vivos,
vuelta al lío
y sigo.

He reinventado los espacios para que quepas en ellos
y no estés a más de veinte mil lenguas de mí.
He escuchado las cosas que duran
-me lo contó el diablo apuntando a D. Johnston-
y las que no, pero siguen.
Te he cercado en silencio frente al único hueco
que quedaba para el amor,
él dice: "Esto no es real"
-y miente como mejor se guarda una mentira-
los deseos más vulnerables y puros,
la infancia que el niño vivió
consolando la que el adulto explicó.

Que el tiempo pasa y yo no,
que estoy lista, más que mi hambre
y te leo mientras caes por la mensajería,
entre las rejas del congelador
con la última botella en la mano
y un papel cuarteado que quiso decir:
"¡Sácame de tu Antártida!"

El drama es que cuando se funda en el agua
sólo habrá un lejano crujido
y nosotros aprenderemos a silbar su silencio
sin sombrero.

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