martes 24 de noviembre de 2009

Medio de todo

Me levanto por la mañana para ver el café hecho polvo,
porque en polvo me convertiré y seré soluble.
Me levanto para estirarme, no llegar al techo y culpar al bestia que puso el primer ladrillo.
Me levanto en los últimos cinco minutos del sueño para inventar un pensamiento
que me aguante todo el día y que, como el desodorante, no ensucie.
Me levanto para acordarme de cómo llegué hasta aquí,
del número que calzo,
de la flor que me dejaron en el buzón de correos.
Me levanto para ir al baño, tirar de la cadena y sentirme viva,
mirarme en el espejo y saber que soy yo la que está sola con ella,
la que come medio kiwi, medio pan, medio de todo,
la que bebe media botella de agua en plástico porque toda le da resaca.
Me levanto porque antes de caer supe estar levantada.

jueves 19 de noviembre de 2009

La Grande Guerre: les poilus




No se puede restituir lo vivido,
sólo es posible recordar lo muerto.

Si pudiera salir de su tumba el patriota,
destruiría la hipocresía del monumento en su honor.

Y a propósito de las lágrimas,

¿Cuántas suman un adiós,
multiplicadas por dos,
divididas por uno?

Cuántas partiendo de cero...

martes 10 de noviembre de 2009

Las sillas, Ionesco. E




"Le vieux: Oui, mon cher, elle est là, plus bas, elle vend des programmes...il n'y a pas de sots métiers...c'est elle...vous la voyez?...vous avez une place dans la deuxième rangée...à droite...non, à gauche...c'est ça!"

Las sillas, Ionesco.



Me siento a la mesa,
un festín se prepara,
vendrán los comensales
con dientes de léon
y garras como cucharas.

Lo he dispuesto sin hambre,
el plato es de madera,
el manjar,
la carne fresca,
para que llegues y digas
que no hay cena sin velada,
otra excusa caducada
y un hueco en el estómago
habitando el comedor.

sábado 31 de octubre de 2009

Halloween en el Monte de Marsancio

Tumbado o recostado sobre sus sienes tibias, el joven se acostumbró a sí mismo. En el té, sorbo de paz efímera, endulzaba una casualidad más, el encuentro vagabundo que acabó por silenciarse.
No en vano, el misterioso retorno de los pájaros sobrevoló la tempestad en un aire resquebrajado, sin tolerancia, de construcción firme, burbújas de idealismo. Presente acomodado en su injusta espontaneidad, repleto de huecos intransitables, verdades de sacrificio, nada más, nada menos.
Amante de la brisa impasible, no llores sin orgullo, que los volcanes se desparraman solos, sé luz de luces en el resplandor incendiado.

viernes 23 de octubre de 2009




Fotografía de Jorge Fuembuena Loscertales


"Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones,
y yo le colocaré en el centro de mi corazón."

Hamlet, William Shakespeare



Antes cuando me sobraba tu cuerpo
me encogía en tus piernas,
pilares de gigante atlético,
columna vertebral desdoblada.

Ahora que en tus pies habito
soy un peso de muerto,
una carga que acompaña
tus largos pasos de vivo.

miércoles 21 de octubre de 2009

Y supimos darnos el gusto de vivir en un texto para nada

"Sí, he sido mi padre y he sido mi hijo, me he planteado preguntas y las he contestado lo mejor que pude, me he hecho repetir, noche tras noche, la misma historia, que me sabía de memoria sin poder creerla, o nos íbamos, cogidos de la mano, mudos, sumergidos en nuestros mundos, cada uno en sus mundos, con las manos olvidadas, una en la otra. Así he sobrevivido, hasta el presente. Y aún esta noche parece que todo marcha bien, estoy en mis brazos, me sostengo entre mis brazos, sin mucha ternura, pero fielmente, fielmente. Durmamos, como bajo aquella lejana lámpara, embrillados, por haber hablado tanto, escuchado tanto, penado tanto, jugado tanto."

Textos para nada,1955

Samuel Beckett

martes 20 de octubre de 2009





¿Acaso podré hacer del silencio un buen aliado?

Callo y dejo la boca abierta. Se va secando, se seca y la lluvia tararea gotas que mojarán labios. Y mi cueva, triste sequía dentada, no dirá nada. Mi reflejo en el agua será la pendiente que admire, meteré el dedo en un ojo, dejaré un rastro acuoso, espantado con cada ola más lejos, con cada viento más cerca. Apenas quedan palabras y los pies avanzan, porque el rumbo, como el aire, existe en corrientes alternas.